Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Ya providencialmente a salvo, el señor Marks fue a (en blanco en el texto) y alquiló allí un bote que le llevó a Charleston; entre tanto había enviado al pesquero a informarles del accidente. El señor Teach se apaciguó con esta información, y consintió esperar dos días más, ya que no parecían tener ellos ninguna culpa de este retraso. Al finalizar los dos días los piratas perdieron toda paciencia, y el comodoro sólo consiguió que les dejasen la vida hasta la mañana siguiente, si el bote no regresaba antes. Otra vez esperanzados, y decepcionados otra vez, los caballeros no supieron qué decir, ni cómo excusar a sus amigos de tierra; algunos dijeron a los piratas que ellos tenían los mismos motivos para culparlos de su conducta; que no dudaban, por lo que había ocurrido, de que el señor Marks cumplía muy fielmente su palabra, y que dado que habían recibido noticia de que el bote se dirigía sin novedad a Charleston, no se les ocurría qué era lo que retrasaba el cumplimiento de la misión, a no ser que diesen más valor al cofre de las medicinas que a las vidas de ochenta hombres que ahora estaban al borde de la muerte. Teach, por su parte, creía que habían encarcelado a sus hombres, y que rechazaban las condiciones para la liberación de los prisioneros, y juró mil veces que no sólo morirían ellos, sino también todo hombre de Carolina que en adelante cayese en sus manos. Los prisioneros, finalmente, suplicaron que les concediese este único favor, a saber, que la escuadra levase anclas y se situase frente al puerto, y si entonces no veían salir el bote, los prisioneros los pilotarían hasta situarlos delante de la ciudad y que, si les placía destruirla a cañonazos, permanecerían junto a ellos hasta el último hombre.