Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Debo añadir unas breves palabras a la vida y acciones del comandante Bonnet: cuando vio que se acercaba su fin lo abandonó completamente el valor, y de tal modo lo dominaban la angustia y el miedo que apenas iba consciente cuando lo llevaban al lugar de ejecución. Su lastimoso comportamiento durante la sentencia conmovió enormemente al pueblo de Providence, sobre todo a las mujeres. El gobernador recibió numerosas solicitudes pidiendo que le perdonase la vida, aunque fueron inútiles. No es que su excelencia el coronel Johnson se complaciera en aplicar una justicia rigurosa, sino que sabía demasiado bien cuál era su deber para dejarse desviar por las lágrimas y súplicas de personas débiles e inconsecuentes, máxime cuando estaba en juego tanto el bien público como su propio honor. De no haberse escapado Bonnet de las manos de sus guardianes después de ser apresado, lo que ocasionó la muerte de Hariot, su compañero de prisión, resistiéndose a la autoridad del gobernador, y dando con ello una nueva muestra de sus intenciones desleales, podía haber hecho algo en su favor; pero se había vuelto un criminal demasiado conocido y peligroso para perdonarle la vida. Sin embargo el gobernador, que como autoridad pública y como persona se comportó con gran probidad, honradez y justicia, escuchó una propuesta de los amigos de Bonnet, de mandarlo prisionero a Inglaterra, a fin de que su caso pudiese ser presentado ante Su Majestad; el coronel Rhet se ofreció a llevarlo, con garantías suficientes de que sería entregado allí, donde sería tratado conforme al deseo de Su Majestad. Pero al final los amigos de Bonnet consideraron que iba a costar demasiado dinero y molestias para no obtener otro resultado que el de prolongar un poco más una vida desdichada; porque tenían tan poca esperanza de conseguir el perdón en Inglaterra como en Carolina del Sur; de manera que se resignaron a la sentencia del comandante, que tan justamente había merecido. Adjunto a continuación la copia de una carta que el acusado dirigió al gobernador poco antes de morir.