Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Vuelvo a los piratas, que después de abandonar a su suerte a la gente de la galveta decidieron cruzar hacia el sur; y al día siguiente, entre Goa y Carwar, oyeron varios cañonazos, así que fondearon, mandaron el bote a olfatear, y hacia las dos de la madrugada regresó con la noticia de que había dos ghurabs fondeados en la rada. Levaron anclas y corrieron a la bahía, hasta que el alba los delató a los ghurabs con tiempo suficiente para cobijarse al pie del castillo de Angediva, poniéndose fuera de su alcance. Esto enojó aún más a los piratas, que andaban necesitados de agua; algunos incluso se mostraron partidarios de bajar a tierra esa noche y tomar la isla, pero este plan no fue aprobado por la mayoría, y prosiguieron hacia el sur; y por el camino apresaron un barco pequeño en la rada de Honavar, con sólo un holandés y dos portugueses a bordo. Envió a uno de éstos a tierra para decirle al capitán que si los abastecía de agua y provisiones frescas le devolverían el barco; el capitán les mandó respuesta por su oficial Frank Harmless de que si le devolvían lo que era suyo en la barra haría lo que le pedían. El oficial dijo que la propuesta le parecía colusoria, y todos fueron de la opinión de Harmless (quien se unió muy sinceramente a ellos) y decidieron buscar agua en las islas Laccadeva; así que mandaron a las otras personas a tierra, con la amenaza de que eran los últimos a los que darían cuartel (en razón de esta poco amable costumbre) y pusieron inmediatamente rumbo a esas islas, a las que llegaron tres días más tarde; e informados por un menchew que apresaron (con salvoconducto del gobernador de Carwar) de que no había fondeadero entre ellas y Amindivi, que era la siguiente isla accesible, mandaron los botes a tierra para ver si encontraban agua, y si estaba habitada o no. Regresaron con información satisfactoria, a saber: que había abundante agua y muchas casas, aunque abandonadas por sus moradores, que habían huido a islas vecinas ante la llegada de los barcos, dejando al cuidado de ellas a las mujeres y los niños. Forzaron a las mujeres a su bárbaro placer, y para compensarlas destruyeron sus cocoteros y prendieron fuego a sus casas e iglesias (supongo que construidas por los portugueses, que en otro tiempo solían hacer escala allí en sus viajes a la India).