Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Ya que entramos en más detalles al referir las vidas de estas dos mujeres que con los otros piratas, es deber nuestro, como haría cualquier historiador fiel, empezar por sus nacimientos. Anne Bonny nació en un pueblo próximo a Cork, en el reino de Irlanda, y su padre fue abogado. Pero Anne no fue hija legítima, lo que parece desmentir el viejo proverbio que dice que los bastardos tienen mejor suerte. Su padre era hombre casado, y su esposa contrajo una enfermedad en el parto; y a fin de que recobrase la salud, se le aconsejó que cambiase de aires; eligió lugar a unas millas del domicilio, donde vivía la madre de su marido. Permaneció aquí algún tiempo, mientras que el marido se quedó en casa para ocuparse de sus asuntos. La criada, a la que dejó ella para que cuidase la casa y atendiese a la familia, era una joven atractiva, a la que pretendía un joven del mismo pueblo, que era curtidor. Este curtidor solía aprovechar las ocasiones en que se ausentaba la familia para ir a visitarla; y estando un día con la criada, mientras ella realizaba sus quehaceres, sin ningún temor ante los ojos de Dios, aprovechó que ella estaba de espaldas y se metió tres cucharas de plata en el bolsillo: la criada echó de menos en seguida las cucharas, y sabedora de que nadie había estado en la habitación, salvo ella misma y el joven desde la última vez que las había visto, lo acusó de haberlas cogido; él lo negó con obstinación, por lo que ella se enfadó mucho, y lo amenazó con denunciarlo a un oficial para que lo llevase ante el juez. Esta amenaza asustó al joven enormemente, porque sabía que no podría resistir un interrogatorio; así que procuró apaciguarla, pidiéndole que buscase en los cajones y demás sitios, y quizá las encontraría. Entre tanto pasa él a otra habitación, donde duerme ella, mete las cucharas entre las sábanas, y huye luego por la puerta de atrás, pensando que las encontraría al acostarse, y al día siguiente podría fingir que sólo había tratado de asustarla, y hacer pasar la cosa por una broma.