Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas En su propia defensa añadió que, siendo cirujano con un tal John Tarlton de Liverpool, lo encontró Roberts el pirata por primera vez en esta costa de Guinea; éste, al cabo de un día o dos, dijo que, desgraciadamente, tendría que quedarse, y le ordenó que fuera a coger su cofre personal (no el de las medicinas, como se afirmaba), ocasión que aprovechó para escapar; porque estando compuesta la tripulación de la lancha por cinco franceses y un inglés, todos tan deseosos como él, acordaron llevar el bote a la playa, y encomendarse a los de cabo Montzerado; decisión arriesgada, no sólo por lo peligroso de la mar allí, sino por la crueldad de los nativos, que suelen ser aficionados a la carne humana. Aquí permaneció cinco meses, hasta que Thomas Tarlton, hermano de su capitán, entró casualmente en la rada a comerciar; le contó sus penalidades y su situación famélica; pero éste se negó de manera muy poco cristiana a librarlo de la cautividad, o darle siquiera una pequeña provisión de galleta y carne salada; porque, dijo, había estado entre piratas. Poco tiempo después, el patrón de un barco francés pagó su rescate y se lo llevó; pero a causa del repugnante mal de la lepra que había contraído con su vida descarriada y difícil, para gran desventura suya, fue desembarcado otra vez en Sestos, donde el capitán Sharp lo encontró, y generosamente facilitó su liberación de la manera que él mismo ha relatado, y por lo que está infinitamente agradecido. Dijo además que la mala suerte lo arrojó una segunda vez en las manos de los piratas, en este barco Elizabeth, donde reconoció a Thomas Tarlton, e irreflexivamente le hizo algún reproche por la severidad de su trato en Montzerado; pero estas protestas hechas sin intención tuvieron muy mala consecuencia; porque Roberts tomó sobre sí corregir al señor Tarlton, y le pegó demasiadamente, y, espera que se crea, en contra de ninguna intención suya de que tal cosa ocurriera; porque siendo un extraño como era, no podía suponer que tuviera ninguna influencia, y piensa que ese castigo tenía otro motivo. No recuerda haber manifestado ninguna alegría al ver a Roberts esta segunda vez, ni haber dicho expresiones tales como camarada, como se ha declarado bajo juramento; pero si la inmadurez de juicio había hecho que se le escapase alguna expresión impensada o inadvertida, o había manifestado algún indebido agradecimiento a Roberts, fue para congraciarse con él, como hacía todo prisionero, a fin de recibir un trato más benévolo, y en particular para procurarse su descargo, como se le había prometido, y temía que se lo denegasen, si una persona como Comry no se quedaba en su puesto. Y esto, dijo, podían confirmarlo todos los caballeros (refiriéndose a los piratas).