Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Después de este crucero entraron en una de las islas, donde limpiaron, y a continuación pusieron rumbo a la bahía de Honduras, adonde llegaron a mediados de marzo de 1723, y toparon con una balandra que salía de dicha bahía. Los piratas habían izado los colores españoles, y siguieron con ellos hasta que estuvieron cerca de la balandra; entonces los arriaron e izaron su bandera negra, dispararon una andanada y la abordaron. Esta balandra era una nave española de seis cañones y 70 hombres que había entrado en la bahía esa mañana y al descubrir allí cinco balandras inglesas y un pingue los apresaron todos, los saquearon, y se llevaron prisioneros a los patrones para canjearlos por palo campeche; se llamaban Tuthill, Norton, Newbury, Sprafort, Clark y Parrot. Los españoles no opusieron resistencia, de manera que los piratas ingleses se adueñaron en seguida, y se pusieron a robar; pero al encontrar en la bodega a las citadas personas, y diversas mercancías inglesas, informaron a Low; y allí mismo aprobaron la resolución de matar a toda la compañía; y sin más ceremonia, los piratas empezaron a matar a diestro y siniestro con sus espadas, machetes, hachas y pistolas, tajando y disparando sobre los pobres españoles de manera despiadada. Algunos de estos desdichados saltaron a la bodega, pero no pudieron salvarse de la matanza: encontraban la muerte en todas partes, porque si escapaban de unas manos, irremediablemente caían en otras; la única posibilidad era huir de la furia de estos desalmados y fiar en la más misericorde de la mar; así que muchos de ellos saltaron al agua y nadaron hacia la playa. Pero al darse cuenta Low, mandó tripular la canoa y perseguirlos, y lograron abrirles la cabeza a varios cuando trataban de llegar a tierra. Sin embargo, 12 alcanzaron la playa, aunque en muy malas condiciones, ya que iban heridos. No se sabe qué fue de ellos, salvo uno, que mientras los piratas estaban dedicados a sus diversiones y pasatiempos en tierra, al sentirse muy débil a causa de las heridas, y no sabiendo dónde buscar ayuda y alivio, volvió en esta extremidad a ellos, y les suplicó por Dios, de la manera más conmovedora, que le diesen cuartel; a lo que uno de los villanos lo cogió y le dijo que maldita sea, se lo iba a dar en seguida; puso de rodillas al pobre español, y cogiendo su fusil, le metió el cañón por la boca y le disparó en la garganta. Se cree que el resto no sobrevivió mucho tiempo a su lamentable situación, y que sólo prolongaron un poco sus vidas para añadir más sufrimiento al que ya tenían.