Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Mientras pasaban el tiempo en toda suerte de diversiones que el lugar les podía proporcionar, como cacerías, banquetes y visitas a la isla, el rey de Mohilla realizó una incursión que alarmó a toda la región. Misson aconsejó al hermano de la reina que no opusiese resistencia, sino que lo dejase penetrar en el interior de la isla, que él se ocuparía de cortarle la retirada; pero el príncipe contestó que, de seguir su consejo, el enemigo le infligiría a él y a sus súbditos un daño irreparable destruyendo las avenidas de cocoteros, razón por la que debía procurar impedir su avance. A esta respuesta, Misson preguntó a los ingleses que no estaban bajo su mando si querían unirse a él para rechazar a los enemigos de su común anfitrión y, tras acceder todos, les dio armas y los mezcló con sus propios hombres; y con el mismo número más o menos de johannianos, bajo el mando de Caraccioli y del hermano de la reina, tripuló todos sus botes y salió con ellos hacia el oeste de la isla, donde los mohillianos habían desembarcado. El grupo que iba por tierra cayó sobre los mohillianos y los derrotó con gran facilidad; y sufrieron la más grande consternación al encontrar cortada la retirada por los botes de Misson. Los johannianos, a los que habían molestado a menudo, estaban tan furiosos que no dieron cuartel a ninguno, y de 500 que habían efectuado la incursión, de no intervenir Misson y Caraccioli, no habría escapado uno sólo con vida: 115 fueron hechos prisioneros por sus hombres y llevados a los barcos. Éstos los trasladaron a salvo a Mohilla con un mensaje para el rey, rogándole que hiciese la paz con su amigo y aliado el rey de Johanna; pero este príncipe, poco impresionado por el servicio que se le había hecho salvando a sus súbditos, le mandó el mensaje de que no admitía imposiciones de nadie, y que él sabía cuándo hacer la guerra y la paz sin su consejo; consejo que no había pedido ni necesitaba. Misson, irritado por esta descortés respuesta, decidió llevar la guerra a su país, así que puso rumbo a Mohilla con más de 100 johannianos. Al hacer los barcos su aparición, la playa se llenó de hombres para impedir el desembarco si lo intentaban: pero los cañones grandes dispersaron a esta turba, y los johannianos y un número igual de franceses e ingleses desembarcaron bajo la dicha cobertura. Les salieron al encuentro unos 700 mohillianos con la pretensión de cortarles el paso; pero sus dardos y flechas fueron de poca eficacia contra los fusiles de Misson: la primera descarga produjo gran mortandad; después arrojaron unas doscientas granadas en medio de ellos, y esto ya los puso en confusa fuga. El grupo de europeos y johannianos marcharon entonces hacia su metrópoli sin resistencia y la redujeron a cenizas; en ese tiempo los johannianos derribaron todos los cocoteros que pudieron, y hacia el atardecer regresaron a sus barcos y salieron mar afuera.