Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Así, pues, desembarcó un grupo con la parte que le correspondía al muerto, y que el capitán mandó que se entregase a su viuda; cuando ella vio el dinero sonrió y preguntó si todo eso era para ella. Y al contestarle que sí, dijo: «¿Y qué bien puede traerme esa porquería reluciente? Si con eso pudiera comprar la vida de mi esposo y hacerlo volver de su sepultura, lo aceptaría ilusionada; pero como no puede traerlo de nuevo a este mundo, no me sirve de nada; haced con él lo que queráis.» A continuación pidió que la acompañasen a rendir las últimas ceremonias al cuerpo muerto del esposo a la manera del país, no fuese a caer en desgracia, porque ella no podría permanecer junto a ellos y ser testigo, ya que tenía que ir cuanto antes a casarse otra vez. Los europeos se asustaron al oír la última parte de su discurso, tan disonante de la primera; sin embargo, la siguieron, y los condujo a un paseo de plátanos, donde se encontraron con gran número de hombres y mujeres de Johanna sentados a la sombra de los árboles, alrededor del cadáver que yacía en el suelo (donde se sentaron ellos también) cubierto de flores. Ella los abrazó a todos, y a continuación a los europeos, uno tras otro; y después de esta ceremonia soltó una retahíla de amargas imprecaciones contra los hombres de Mohilla, cuya felonía había cerrado los ojos de su esposo, su primer amor, a quien ella había entregado su corazón junto con su virginidad, y lo había vuelto insensible a sus caricias. Después prorrumpió en alabanzas a él, llamándolo alegría de los niños, amor de las vírgenes, delicia de los ancianos y encanto de los jóvenes, añadiendo que era fuerte y hermoso como el cedro, bravo como el toro, tierno como el cabritillo y pacífico como la tortuga de tierra. Al terminar esta oración, no muy distinta de la de los romanos, que el pariente más próximo del difunto solía pronunciar desde la tribuna, se tendió junto a su marido, y se abrazó a él; y sentándose otra vez, se infligió a sí misma una herida profunda bajo el pecho izquierdo con una bayoneta, y cayó muerta junto al cadáver de su marido.