Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Como monsieur Misson no percibía ningún peligro de tierra, su fuerte (aunque de madera) era, según creía, defensa suficiente para su recién nacida colonia. Tomó ciento sesenta hombres y fue por segunda vez a la costa de Zanguebar, y frente a Quiloa dio caza a un barco grande, que se puso al pairo para esperarlo. Resultó ser superior al Victoire, y presentó batalla, con gran pérdida de hombres, durante ocho ampolletas; pero al ver que era más que probable que fuesen apresados, antes que capturar ellos a la presa, por consejo de sus oficiales y hombres, procuraron abandonar al portugués, que era barco de 50 cañones, y tenía trescientos hombres a bordo. Pero fue inútil este intento, porque el portugués era igual de veloz que el Victoire, y el comandante hombre valeroso y decidido que, al ver que ponía todo el empeño en huir, le pegó el costado, aunque perdió a la mayoría de los hombres que intentaron el abordaje. La tripulación de Misson no estaba acostumbrada a ser atacada; y como no esperaba cuartel, luchó tan desesperadamente que no sólo despejó totalmente la cubierta, sino que algunos hombres persiguieron a los portugueses, que volvieron a saltar a su propio barco. Al verlo Misson, esperó aprovechar su desesperación, y gritando: Il est à nous, à l’abordage! («¡Es nuestro, al abordaje!») siguieron tantos hombres a los pocos del principio que apenas quedaron para gobernar el barco. Al observar Misson la decisión de sus hombres, trincó el barco portugués y saltó él mismo a bordo, gritando: La mort, ou la victoire! («¡Muerte o victoria!») Los portugueses, que en cierta manera se consideraban conquistadores, al ver que el enemigo no sólo había rechazado a los que lo habían abordado, sino que los abordaba a ellos con resolución, comenzaron a abandonar la cubierta, a pesar de los esfuerzos de sus oficiales. Misson se enfrentó al capitán cuando éste luchaba por impedir que sus hombres huyesen; entablaron una pelea con sus sables con igual valentía; pero Misson le acertó en el cuello; cayó por la escotilla principal, y aquí acabó la lucha: porque los portugueses, al ver caer a su capitán, arrojaron las armas y pidieron cuartel, lo que se les concedió. Encerraron a todos los prisioneros sin distinción entre cubiertas, aseguraron la santabárbara, pasaron 35 hombres a la presa, y pusieron rumbo a Libertalia. Ésta fue la presa que más cara le costó en su vida, dado que perdió cincuenta y seis hombres; pero la encontró enormemente rica: llevaba 200.000 libras esterlinas en oro, siendo éste su único cargamento y el de su consorte, que había naufragado frente a la costa, de cuya tripulación había salvado 100 hombres, de los 120 de que constaba; los demás desaparecieron al tratar de nadar hacia la orilla; aunque de haber vencido el miedo a quedarse no se habría perdido uno solo, ya que la marea al retirarse dejó el barco en seco. Ésta fue la razón de que la presa estuviera tan tripulada, y hubiera resultado tan respetable.