Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas
Historia general de los robos y asesinatos de los mas famosos piratas Entre estas dudas y temores pasó la noche, en un espacio lleno de suciedad, donde no había un sitio donde aliviar el vientre y donde, de haberle permitido su espíritu descansar, le habría resultado casi imposible dormir. Por la mañana se acercó un hombre a mirar por uno de los agujeros, y con una gran alegría en el semblante le dijo que llegaban más blancos a la playa; el individuo no se lo decía como una buena noticia para él, sino por el placer que tendrían en poder matar más. El mulato deseó en su interior que tuviesen noticia de ocurrido, y poder advertirles, pero lo más seguro para él era guardarse para sí estos deseos, de manera que no dijo nada. Unas horas después fue conducido de nuevo al rey. Pensó que le había llegado la hora; pero una vez en presencia del rey le pusieron una carta en la mano, ordenándole que dijese qué significaba, porque los que habían llegado a la playa la habían clavado en un palo y se habían ido antes de poder hablar con ellos. Le echó una ojeada y vio que era del capitán, que hablaba del rescate; y de repente se le ocurrió que si la explicaba al rey, le utilizarían de alguna manera para atraer más hombres a la playa para matarlos, y como a sus compañeros no había ya nada que los rescatase, dijo que desconocía las costumbres de los hombres blancos, y no entendía qué significaba aquello. El rey entonces le preguntó si podía convencer a los blancos, que en ese momento aguardaban fondeados en la lancha, a cierta distancia de la orilla, para que bajasen a tierra. Él contestó que lo intentaría si ése era su deseo; a lo cual el rey habló en voz baja con algunos otros que tenía cerca, pero no volvió a mencionar el asunto, sin duda porque había decidido no fiarse de él. Y la verdad era que había pensado contarles lo ocurrido y, si los nativos no le tenían firmemente sujeto, lanzarse al agua y arriesgarse a nadar hasta ellos, convencido de que los del bote dispararían para protegerlo; pero no le dieron ocasión de intentarlo.