Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe R. C.: Habláis como alguien educado, Will. ¿Habéis logrado que entienda lo que significa la herencia y la familia? Entre los salvajes no saben qué es eso, mas igualmente se casan sin parar mientes en sus relaciones, en la consanguinidad o en la familia; dos hermanos, o peor aún, según me han contado, incluso padre e hija, y hasta hijo y madre.
W. A.: Creo, señor, que os han informado mal. Mi esposa me asegura que, por el contrario, lo aborrecen. Tal vez para otro tipo de relaciones no sean tan cuidadosos como nosotros; pero según me dice, en esas relaciones de las que habla nunca se tocan entre sí.
R. C.: Bueno, ¿y qué opina acerca de lo que le dijisteis?
W. A.: Ha dicho que le gustaba mucho; y que era mucho mejor que en su país.
R. C.: Pero ¿le habéis contado en qué consiste el matrimonio?
W. A.: Claro, claro, ahí empezó todo el diálogo. Le he preguntado si estaba dispuesta a casarse conmigo a nuestra manera. Me ha preguntado en qué consistía esa manera. Le he explicado que el matrimonio estaba dictado por Dios; entonces hemos tenido una conversación verdaderamente extraña, como nunca han tenido marido y mujer, creo.