Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Asà ocurrÃa con aquel pobre hombre. Por muy ignorante que fuera, por mucho que careciera de religión y conocimiento cristianos, habÃa descubierto que ahora tenÃa que negociar con gente más ignorante que él mismo y que hasta la porción más pequeña que pudiera recordar de la instrucción que le habÃa dado su buen padre le resultaba útil.
Entre otras cosas dijo que le habÃa venido a la mente lo mucho que su padre solÃa insistir en el inexpresable valor de la Biblia, el privilegio y la bendición que significaba para las naciones, las familias y las personas; mas él no habÃa tenido ni la menor noción de ese valor hasta ese momento, cuando necesitaba la ayuda del oráculo escrito para poder hablar con paganos, salvajes y bárbaros.
La joven también se alegró mucho de la aparición de la Biblia, aunque ella tenÃa una y el joven otra, ambas en el barco, entre las provisiones que aún no se habÃan desembarcado. Y ahora, como ya he dicho tantas cosas sobre esta joven, no puedo omitir el relato de una historia que trata más de ella que de mÃ, y que contiene algo muy informativo y digno de mención.