Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Al fin, alzando la voz para silenciarlo un poco, exclamé: «¡Perro bárbaro! —le dije—, ¿qué haces? No permitiré que se toque a una criatura más, so pena de muerte. Te ordeno por tu vida que detengas tus manos y te quedes quieto, o serás hombre muerto en este mismo instante».
«Pero, señor —repuso él—, ¿sabéis lo que estáis haciendo? ¿O lo que han hecho ellos? Si queréis conocer la razón de lo que hemos hecho, venid aquû. Y entonces me mostró al pobre tipo colgado de un árbol y con el cuello cortado.