Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Sin embargo, mis frecuentes sermones al respecto de ese asunto tuvieron peores consecuencias de lo que yo pensaba: el contramaestre, que había liderado el ataque, se me acercó con gran determinación una vez y me dijo que le parecía que yo sacaba el asunto a relucir muy a menudo, que manifestaba reflexiones injustas y que había tratado muy mal a los hombres y a él en particular; que yo sólo era un pasajero y no tenía ningún mando en el barco, ni nada que ver con el viaje y por lo tanto no estaban obligados a soportarlo; que ellos no sabían si yo tenía algún plan perverso en mi cabeza y tal vez pensaba hacerles rendir cuentas cuando llegáramos a Inglaterra; en consecuencia, si yo no decidía poner fin al asunto y no preocuparme ya más por él y por sus cosas, abandonaría el barco; no le parecía seguro viajar conmigo entre los pasajeros.