Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Eso, sin embargo, nos generó algún inconveniente: al principio, estando tan lejos de la costa, nos parecía que el viento soplaba en contra de manera más continua, vientos alisios, que así los llamamos, procedentes del este y del este noreste; de modo que el trayecto se alargaba mucho y no teníamos avituallamiento para tanto tiempo; y, peor aún, cabía el riesgo de que aquellos barcos ingleses y holandeses que habían enviado sus botes en nuestra persecución, y algunos de los cuales llevaban el mismo rumbo que nosotros, pudieran llegar antes. Y aun si eso no ocurría, algún otro barco dirigido a la China podría recibir información sobre nosotros y perseguirnos con el mismo rigor.