Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe A primera hora de la mañana, al salir de un pueblito bien situado, llamado Changu, tuvimos que cruzar un río y nos vimos obligados a hacerlo con balsas. Si los tártaros hubieran tenido algo de inteligencia, era el mejor momento para atacarnos porque se desarmó la caravana y la retaguardia se atrasó; mas no aparecieron.
Al cabo de unas tres horas, cuando habíamos entrado ya en un desierto de unas quince o dieciséis millas de longitud, vimos que se acercaba algún enemigo por la nubecilla de humo que levantaba, y desde luego que se acercaba, pues venían picando espuelas.
