Robinson Crusoe

Robinson Crusoe

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

16. Fortuna de Robinson

Al llegar a mi patria era yo en ella tan desconocido como si jamás hubiera pisado antes su suelo. Mi benefactora y depositaria, a quien dejara mi dinero, vivía aún, pero sufriendo grandes privaciones a causa de reveses de fortuna; había enviudado por segunda vez y llevaba una existencia sumamente modesta. Me apresuré a tranquilizarla sobre lo que me debía, asegurándole que no pensaba reclamarle nada; por el contrario, mi gratitud hacia su antigua fidelidad me llevó a ayudarla en cuanto mi pequeño peculio lo permitía. Cierto que en ese momento era bien poco lo que pude hacer por ella, pero le aseguré que jamás olvidaría sus bondades para conmigo, y como se verá más adelante cumplí mi promesa cuando estuve en condiciones de acudir en su ayuda.

Viajé luego a Yorkshire, hallando que mis padres habían muerto y de la familia sólo quedaban dos hermanas, así como dos niños de uno de mis hermanos. Tanto tiempo había sido dado por muerto en mi hogar que no me habían reservado bienes, de manera que me encontré privado de auxilio y la pequeña cantidad de dinero que llevaba conmigo no era suficiente para establecerme de una manera apropiada en la sociedad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker