Robinson Crusoe
Robinson Crusoe Aparte de eso dividí la isla en parcelas que les confié, reservándome la propiedad total y entregando a cada uno la porción acorde a su persona y conveniencia; por fin, luego de dejar todo arreglado y comprometerlos a que no abandonaran la isla, me embarqué nuevamente.
De allí fui al Brasil, desde donde envié un barco comprado por mí con más habitantes para la isla; entre ellos, y aparte de diversas cosas necesarias, iban siete mujeres que traté de elegir aptas para ocuparse de las faenas de la isla, y con las que podrían casarse quienes lo quisieran. En cuanto a los ingleses, les prometí enviarles algunas mujeres de Inglaterra junto con un cargamento de provisiones, siempre que se dedicaran a ser plantadores, como así lo hicieron más tarde. Por cierto que una vez dominados aquellos hombres demostraron ser honrados y trabajadores, y poseían sus propiedades aparte. Les hice llegar desde el Brasil cinco vacas, tres de ellas con terneros, algunas ovejas y también cerdos, todos los cuales estaban considerablemente multiplicados cuando volví a mi posesión.