Discurso del método
Discurso del método Desde la niñez, fui criado en el estudio de las letras y, como me aseguraban que por medio de ellas se podÃa adquirir un conocimiento claro y seguro de todo cuanto es útil para la vida, sentÃa yo un vivÃsimo deseo de aprenderlas. Pero tan pronto como hube terminado el curso de los estudios, cuyo remate suele dar ingreso en el número de los hombres doctos, cambié por completo de opinión, Pues me embargaban tantas dudas y errores, que me parecÃa que, procurando instruirme, no habÃa conseguido más provecho que el de descubrir cada vez mejor mi ignorancia. Y, sin embargo, estaba en una de las más famosas escuelas de Europa[viii], en donde pensaba yo que debÃa haber hombres sabios, si los hay en algún lugar de la tierra. Allà habÃa aprendido todo lo que los demás aprendÃan; y no contento aún con las ciencias que nos enseñaban, recorrà cuantos libros pudieron caer en mis manos, referentes a las ciencias que se consideran como las más curiosas y raras.