Discurso del método
Discurso del método Y además seguÃa ejercitándome en el método que me habÃa prescrito; pues sin contar con que cuidaba muy bien de conducir generalmente mis pensamientos, según las citadas reglas, dedicaba de cuando en cuando algunas horas a practicarlas particularmente en dificultades de matemáticas, o también en algunas otras que podÃa hacer casi semejantes a las de las matemáticas, desligándolas de los principios de las otras ciencias, que no me parecÃan bastante firmes; todo esto puede verse en varias cuestiones que van explicadas en este mismo volumen[xxviii]. Y asÃ, viviendo en apariencia como los que no tienen otra ocupación que la de pasar una vida suave e inocente y se ingenian en separar los placeres de los vicios y, para gozar de su ocio sin hastÃo, hacen uso de cuantas diversiones honestas están a su alcance, no dejaba yo de perseverar en mi propósito y de sacar provecho para el conocimiento de la verdad, más acaso que si me contentara con leer libros o frecuentar las tertulias literarias.