Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Una vez consideradas todas las funciones que pertenecen únicamente al cuerpo, fácil es conocer que no queda en nosotros nada que debamos atribuir a nuestra alma, aparte nuestros pensamientos, los cuales son principalmente de dos géneros, a saber: unos son las acciones del alma, otros son sus pasiones. Las que llamo sus acciones son todas nuestras voluntades, porque experimentamos que provienen directamente de nuestra alma, y parecen no depender sino de ella; como, por el contrario, se puede generalmente llamar sus pasiones a todas las clases de percepciones o conocimientos que se encuentran en nosotros, porque muchas veces no es nuestra alma la que las hace tales como son, y porque siempre las recibe de las cosas que son representadas por ellas.
Art. 18. De la voluntad.
Nuestras voluntades son también de dos clases; pues unas son acciones del alma que terminan en el alma misma, como cuando queremos amar a Dios o generalmente aplicar nuestro pensamiento a algún objeto que no es material; otras son acciones que terminan en nuestro cuerpo, como, por el simple hecho de que tenemos la voluntad de pasearnos, nuestras piernas se mueven y andamos.
Art. 19. De las percepciones.