Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Entre las percepciones causadas por el cuerpo, la mayor parte dependen de los nervios; pero hay también algunas que no dependen de ellos, y que se llaman imaginaciones, como aquellas de que acabo de hablar, de las cuales difieren, sin embargo, en que nuestra voluntad no interviene en su formación, por lo cual no pueden ser incluidas entre las acciones del alma, y proceden únicamente de que, diversamente agitados los espÃritus y encontrando las huellas de diversas impresiones que han precedido en el cerebro, toman curso fortuitamente por ciertos poros más bien que por otros. Tales son las ilusiones de nuestros sueños y también las divagaciones que solemos tener estando despiertos, cuando nuestro pensamiento deambula despreocupado sin fijarse determinadamente en nada. Ahora bien, aunque algunas de estas imaginaciones sean pasiones del alma, tomando esta palabra en su más propio y más perfecto significado, y aunque todas puedan ser asà llamadas si se toman en un sentido más general, no obstante, como no tienen una causa tan notable y tan determinada como las percepciones que el alma recibe por medio de los nervios, y parecen no ser sino la sombra y la pintura de aquellas, para poder distinguirlas bien hay que considerar la diferencia que existe entre estas otras.
Art. 22. De la diferencia que existe entre las percepciones.