Las pasiones del alma
Las pasiones del alma AsÃ, cuando el alma quiere recordar algo, esta voluntad hace que la glándula, inclinándose sucesivamente hacia diversos lados, impulse los espÃritus hacia diversos lugares del cerebro, hasta que encuentran aquel donde están las huellas que ha dejado el objeto que se quiere recordar; pues estas huellas no son otra cosa sino que los poros del cerebro por donde los espÃritus salieron antes a causa de la presencia de dicho objeto adquirieron por esto más facilidad que los otros para que los espÃritus que llegan a ellos los abran nuevamente de la misma manera; de suerte que, al llegar los espÃritus a estos poros, entran en ellos más fácilmente que en los otros, suscitando asà un movimiento que representa al alma el mismo objeto y hace a ésta conocer que es aquel que querÃa recordar.
Art. 43. Cómo el alma puede imaginar, estar atenta y mover el cuerpo.