Las pasiones del alma
Las pasiones del alma En el odio observo, por el contrario, que el pulso es desigual y más débil, y a veces más rápido; que se sienten frÃos entreverados de no sé qué calor áspero y agudo en el pecho; que el estómago deja de cumplir su función y tiende a vomitar y rechazar los alimentos ingeridos, o al menos a corromperlos y transformarlos en malos humores.
Art. 99. En la alegrÃa.
En la alegrÃa, el pulso es igual y más rápido que de ordinario, pero no tan fuerte o tan grande como en el amor; y se siente un calor agradable que no está sólo en el pecho, sino que se extiende también a todas las partes exteriores del cuerpo con la sangre que se ve acudir a ellas en abundancia; y sin embargo se pierde a veces el apetito, porque la digestión se hace peor que de costumbre.
Art. 100. En la tristeza.
En la tristeza, el pulso es débil y lento, y se sienten en torno del corazón como ataduras que le aprietan y témpanos que le hielan y comunican su frialdad al resto del cuerpo; y, sin embargo, no se deja de tener algunas veces buen apetito y de sentir que el estómago cumple su deber, con tal de que a la tristeza no se mezcle el odio.
Art. 101. En el deseo.