Meditaciones
Meditaciones Pero en fin, heme aquà insensiblemente en el punto a que querÃa llegar; pues ya que es cosa, para mà manifiesta ahora, que los cuerpos no son propiamente conocidos por los sentidos o por la facultad de imaginar, sino por el entendimiento solo, y que no son conocidos porque los vemos y los tocamos, sino porque los entendemos o comprendemos por el pensamiento, veo claramente que nada hay que me sea más fácil de conocer que mi propio espÃritu. Pero como es difÃcil deshacerse pronto de una opinión a la que estamos desde hace mucho tiempo habituados, bueno será que me detenga un poco aquà para que la extensión de mi meditación imprima más profundamente en mi memoria este nuevo conocimiento.