Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Y, efectivamente, así era. Hubo un sentimiento general de admiración; pero algunos objetaron que a la pregunta «¿Es un oso?». La respuesta debería haber sido «sí», en la medida en que una respuesta negativa era suficiente para desviar la atención del señor Scrooge, suponiendo que hubieran tenido alguna tendencia en esa dirección.
—Nos ha dado felicidad en abundancia, de eso estoy seguro —dijo Fred—, y sería desagradecido no beber a su salud. Aquí tenemos preparado un vaso de vino aromatizado caliente, así que ¡un brindis por el tío Scrooge!
—¡Por el tío Scrooge! —gritaron todos. Imperceptiblemente el tío Scrooge se había puesto tan contento y ligero de corazón, que hubiera compensado a su inconsciente compañía con otro brindis y les hubiera dado las gracias en un inaudible discurso, si el fantasma le hubiera dado tiempo. Pero toda la escena se esfumó con el aliento de la última palabra pronunciada por su sobrino. Entonces él y el espíritu se vieron de nuevo viajando.