Cancion de Navidad
Cancion de Navidad El fantasma seguía a su lado, callado y oscuro, con la mano extendida. Cuando Scrooge salió de su pensativa búsqueda, creyó, por el gesto de la mano y por su posición respecto a él, que los ojos invisibles le estaban mirando fijamente. Se estremeció y sintió frío.
Dejaron atrás la bulliciosa escena y se adentraron en una parte oscura de la ciudad en la que Scrooge jamás había penetrado, aunque conocía el lugar y su mala fama. Las calles eran estrechas y apestaban; las tiendas y las casas eran miserables; la gente medio desnuda, borracha, desaliñada, fea. Los callejones y soportales, como tantos pozos negros, ofendían con su olor, su suciedad, y con su vida, en las desparramadas calles; y el barrio entero apestaba a crimen, a porquería, y a miseria.