Cancion de Navidad
Cancion de Navidad EL FINAL DE LA HISTORIA
¡SÃ! Y el poste de la cama era uno de los suyos. La cama era su propia cama; la habitación era la suya. Lo mejor y lo más feliz de todo, el tiempo que tenÃa delante de él era su propio tiempo, ¡podÃa enmendarse!
—¡Viviré en el pasado, en el presente y en el futuro! —repetÃa Scrooge mientras salÃa trabajosamente de la cama—. Los tres espÃritus lucharán dentro de mÃ. ¡Ah Jacob Marley! ¡Las Navidades y el cielo sean alabados por esto! ¡Lo digo de rodillas, viejo Jacob; de rodillas!
Estaba tan agitado y radiante con sus buenas intenciones, que su voz rota apenas le respondÃa. HabÃa estado sollozando violentamente en su conflicto con el espÃritu y tenÃa la cara empapada en lágrimas.
—No están arrancadas —exclamó Scrooge, doblando una de las cortinas de su cama en los brazos—, no están arrancadas, y están las anillas y todo. Están aquÃ, yo estoy aquÃ; las sombras de las cosas que habrÃan sido pueden disiparse. Se disiparán. ¡Sé que lo harán!
Se habÃa pasado todo este rato con las manos ocupadas con su ropa, dándole la vuelta, poniéndose lo de abajo arriba, rasgándola, colocándola en el sitio equivocado, haciendo con ella todo tipo de extravagancias.
