Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Fue interrumpido en sus arrebatos por las iglesias con las más robustas campanadas que habĂa oĂdo en su vida. ¡Tan, tan, cataplán, din, dan, clan, clan, dan, din, cataplán, tan, tan! ¡Ah, glorioso, glorioso!
CorriĂł hacia la ventana, la abriĂł y asomĂł la cabeza. No habĂa niebla, ni bruma; era un dĂa despejado, luminoso, alegre, estimulante, frĂo; un frĂo con el que entraban ganas de bailar, una luz dorada, un firmamento arrebatador, un aire fresco y suave; unas campanas alegres. ¡Ah, glorioso, glorioso!
—¿QuĂ© dĂa es hoy? —gritĂł Scrooge llamando a un muchacho vestido de domingo, que quizá se hubiera entretenido observándole.
—¿Eh? —replicó el muchacho con toda su capacidad para mostrar sorpresa.
—¿QuĂ© dĂa es hoy, mi buen amigo? —dijo Scrooge.
—¿Hoy? —replicó el muchacho—. Pues, el DÍA DE NAVIDAD.
—¡Es el dĂa de Navidad! —se dijo Scrooge a sĂ mismo—. No se me ha pasado. Los espĂritus lo han hecho todo en una noche. Pueden hacer lo que quieran. Ya lo creo; ya lo creo que pueden. ¡Hola, mi buen amigo!
—¡Hola! —contestó el muchacho.
—¿Conoces la pollerĂa que hay en la segunda esquina? —inquiriĂł Scrooge.
—Por supuesto que sà —replicó el amigo.