Casa desolada
Casa desolada CHESNEY WOLD
Charley y yo no salimos solas en nuestra expedición a Lincolnshire. Mi Tutor estaba decidido a no perderme de vista hasta que yo llegara sana y salva en casa del señor Boythorn, así que nos acompañó en el viaje, y pasamos dos días en el camino. Cada bocanada de aire, cada olor, cada flor y cada hoja y cada tallo de hierba y cada nube que pasaba, y todo lo que contenía la naturaleza me resultaban más bellos y más maravillosos que nunca. Era lo primero que recuperaba desde mi enfermedad. ¡Qué poco había perdido, cuando el mundo estaba tan lleno de delicias!
Como mi Tutor pretendía volverse a marchar inmediatamente, durante el camino decidimos en qué fecha podía venir a verme mi ángel. Le escribí una carta, que mi Tutor se encargó de llevarle, y efectivamente se marchó una hora después de haber llegado a nuestro destino, en una tarde magnífica de principios de verano.