Casa desolada
Casa desolada —William Guppy, de Penton Place, Pentonville, en el condado de Middlesex —murmuró él.
—Entre este caballero, William Guppy, de Penton Place, Pentonville, en el condado de Middlesex y yo.
—Gracias, señorita —dijo el señor Guppy—. Todo en orden… ¡Jem!… Perdón… ¿La señora se llama, nombre y apellido?
Se los dije.
—¿Casada, creo? —preguntó el señor Guppy—. Casada. Gracias. De soltera Caroline Jellyby, que vivÃa entonces en Thavies Inn, de la City de Londres, pero no de la parroquia; actualmente de Newman Street, Oxford Street. Muy agradecido.
Se fue corriendo a su casa y volvió corriendo otra vez.
—Acerca de ese asunto, ya sabe usté, de verdad que lamento muchÃsimo que la actual organización de mi vida, junto con circunstancias ajenas a mi voluntad impidan una reanudación de lo que quedó terminado enteramente hace algún tiempo —me dijo el señor Guppy, melancólico y desolado—, pero era imposible. ¡No me diga que no lo era! ¿Qué opina usté?
Le dije que evidentemente era imposible. El asunto no admitÃa duda. Me dio las gracias y volvió a marcharse corriendo, pero una vez más se dio la vuelta.