Casa desolada
Casa desolada En total, no se conversa demasiado, pues en Chesney Wold se han estado acostando tarde desde que empezaron los gastos necesarios en otras partes, y ésta es la primera noche en que la familia ha estado sola. Son más de las diez cuando Sir Leicester pide al señor Tulkinghorn que llame para pedir velas. Para entonces, el riachuelo de la luna se ha convertido en un lago, y entonces es cuando Lady Dedlock se mueve por primera vez, se levanta y se acerca a la mesa a buscar un vaso de agua. Los primos guiñan los ojos como murciélagos a la luz de las velas cuando se apresuran a dárselo, y Volumnia (siempre dispuesta a tomar algo mejor si está disponible) toma otro, un sorbito diminuto del cual le resulta suficiente; Lady Dedlock, siempre amable y compuesta, contemplada por miradas de admiración, recorre lentamente la larga perspectiva junto a esa Ninfa, y la comparación entre la una y la otra no es precisamente favorable para Volumnia.