Casa desolada
Casa desolada Abrimos las notas. Eran idénticas entre sí y contenían estas palabras, escritas con letra sólida y clara:
Queridos míos,
espero que nuestra reunión sea feliz y sin problemas para ninguno. Por consiguiente, he de proponer que nos encontremos como viejos amigos y que no hablemos del pasado. Eso quizá os alivie a vosotros, y a mí sin duda, al igual que aumentará mi amor por vosotros.
JOHN JARNDYCE
Quizá tuviera yo menos motivos que mis acompañantes para sorprenderme, dado que nunca había tenido una oportunidad de dar las gracias a quien había sido mi benefactor y mi único apoyo terrenal desde hacía tantos años. No había pensado cómo podía darle las gracias, pues mi gratitud estaba arraigada demasiado honda en mi corazón para eso, pero entonces empecé a pensar en cómo podía conocerlo sin darle las gracias, y consideré que sería dificilísimo.