Casa desolada
Casa desolada No es el cumpleaños de ninguno de los tres retoños. Esas ocasiones se señalan con algunas pruebas de que es un día diferente, pero raramente sobrepasan los límites de una felicitación y un pudding. Claro que cuando fue el último cumpleaños del joven Woolwich, el señor Bagnet, tras hacer algunas observaciones sobre cómo había crecido y progresado en general, procedió, en un momento de profunda reflexión acerca de los cambios que trae el tiempo, a hacerle un examen de catecismo, en el cual formuló con gran precisión las preguntas primera y segunda: «¿Cómo te llamas?» y «¿Qué significa tu nombre?», pero al fallarle ahí la precisión exacta de su memoria, sustituyó la pregunta tercera por la de «¿Y qué te parece tu nombre?», con tal sentido de su importancia, tan edificante y ejemplar que le dio un aire ortodoxo. Sin embargo, aquello fue una excepción en aquel cumpleaños concreto, y no un festejo habitual.