Casa desolada

Casa desolada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Seguro que no olvidas, guapa mía —le dije con una sonrisa— lo tranquilos y anticuados que somos en esta casa y cómo me he asentado hasta convertirme en una señora de lo más discreto. ¿No olvidarás lo feliz y pacíficamente que va a pasar mi vida y gracias a quién? Estoy segura de que no olvidas la nobleza de esa persona, Ada. Eso sería imposible.

—No, jamás, Esther.

—Pues entonces, hija mía —dije yo— no puede haber confusión. ¿Por qué no vas a hablarnos?

—¿Qué no puede haber confusión, Esther? —respondió Ada—. ¡Ay, cuando pienso en estos años y en los cuidados y las atenciones paternales que me ha dispensado él, y en la antigua relación entre nosotros, y en ti, qué voy a hacer, qué voy a hacer!

Miré a mi niña un tanto sorprendida, pero consideré mejor no contestar más que para darle ánimos, de forma que pasé a rememorar una serie de pequeñas cosas de nuestra vida juntas, y no dejé que dijera más. Cuando se quedó dormida, y no antes, volví a ver a mi Tutor para desearle las buenas noches, y después volví junto a Ada y me quedé un rato a su lado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker