Casa desolada

Casa desolada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Seguía durmiendo, y al contemplarla pensé que estaba un poco cambiada. Me lo venía pareciendo últimamente. No podía determinar, ni siquiera al mirarla mientras estaba inconsciente, en qué había cambiado, pero había algo en la belleza familiar de su rostro que me parecía diferente. Me vinieron a la mente las antiguas esperanzas de mi Tutor a su respecto y el de Richard, con tristeza, y me dije: «ha estado preocupada por él», y me pregunté cómo acabaría aquel amor.

Cuando volvía a casa yo durante la enfermedad de Caddy, muchas veces me encontraba a Ada que hacía labores, y siempre las ponía de lado, de modo que yo no sabía de qué se trataba. Parte de aquellas labores estaba en un cajón al lado de su cama, que ahora estaba cerrado. No abrí el cajón, pero seguí preguntándome de qué podría tratarse, pues evidentemente no era nada para ella misma.

Y al dar un beso a mi niña vi que dormía con una mano bajo la almohada, de modo que quedaba oculta. ¡Cuánto menos buena debía ser yo de lo que me creían, y cuánto menos de lo que pensaba yo misma, para no ocuparme más de mi propio buen ánimo y mi contento, y pensar que bastaba con mi voluntad para tranquilizar a mi querida muchachita y darle ánimo!

Pero me acosté autoengañada en esa creencia. Y con ella me desperté al día siguiente, para encontrarme con que persistía la misma sombra entre ella y yo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker