Casa desolada
Casa desolada —Caballero —replicó el señor Vholes, siempre tan contenido, tanto en su tono de voz como en todo lo demás—, es parte de mi función profesional decir las cosas con motivo. Es parte de mi función profesional estudiar y comprender a un caballero que me confÃa sus intereses. Y no voy a faltar a mi capacidad profesional a sabiendas, caballero. Puedo, aun con la mejor de mis intenciones, faltar a ella, señor mÃo, pero nunca a sabiendas.
El señor Woodcourt volvió a mencionar la cuestión de las señas.
—PermÃtame, señor mÃo —dijo el señor Vholes—. Tenga usted un momento de paciencia. Caballero, el señor C. está jugando una partida muy fuerte y no la puede jugar sin… ¿necesito decir sin qué?
—¿Dinero, supongo?