Casa desolada
Casa desolada —Espero que sea cierto. Muy bien. Adelante. ¡Adelante, señor mÃo!
El señor Bucket mira a los ojos airados que ahora eluden y la figura colérica que tiembla de los pies a la cabeza, pero trata de mantenerse en calma, explora el camino con el Ãndice y continúa diciendo en voz baja:
—Sir Leicester Dedlock, Baronet, tengo el deber de decirle que el difunto señor Tulkinghorn abrigaba desde hacÃa tiempo desconfianzas y sospechas respecto de Lady Dedlock.
—Si hubiera osado insinuármelo, señor mÃo (cosa que nunca hizo), ¡lo hubiera matado yo mismo! —exclama Sir Leicester, dando un manotazo en la mesa. Pero en medio del calor y la furia del acto se interrumpe, frenado por la mirada sabia del señor Bucket, cuyo Ãndice se mantiene lentamente en marcha, y que, con una mezcla de confianza y de paciencia, niega con la cabeza.