Casa desolada
Casa desolada LA NARRACIÓN DE ESTHER
Me había acostado, y ya estaba dormida, cuando llamó a la puerta mi Tutor y me pidió que me levantara inmediatamente. Cuando fui corriendo a hablar con él para enterarme de lo que pasaba, me dijo, tras unas palabras de preparación, que se había producido un descubrimiento en casa de Sir Leicester Dedlock. Que mi madre había huido, que ahora estaba a nuestra puerta una persona facultada para comunicarle a ella las más cabales garantías de protección afectuosa y de perdón, si es que podía encontrarla, y que quería que lo acompañara, con la esperanza de que mis imploraciones la convencieran en caso de que no lo lograsen las suyas. Algo así fue lo que percibí en general, pero me encontré sumida en tal confusión de alarma, prisas y apuros, que, pese a todo lo que hice para dominar mi agitación, no tuve la sensación de recuperar del todo la razón hasta varias horas después.