Casa desolada
Casa desolada EL PASEO DEL FANTASMA
Mientras Esther duerme, y hasta que Esther se despierte, sigue haciendo un tiempo húmedo en la residencia de Lincolnshire. No para de caer la lluvia, plás, plás, plás, día y noche, sobre el acerón de grandes losas, el Paseo del Fantasma. Hace tan mal tiempo en Lincolnshire que la imaginación más vivaz apenas si puede suponer que jamás pueda volver a hacer bueno. Tampoco es que allí sobre la imaginación, pues no está Sir Leicester (y, la verdad, aunque estuviera tampoco añadiría mucho en ese respecto), sino que está en París con Milady, y la soledad, con sus alas negras, se asienta melancólica en Chesney Wold[21].