Casa desolada
Casa desolada La única excepción que hice fue con la señora Woodcourt. Le dije que iba a casarme con mi Tutor y que llevábamos prometidos desde hacÃa algún tiempo. Lo aprobó totalmente. Siempre estaba dispuesta a todo por mÃ, y ahora estaba considerablemente ablandada, en comparación con cómo habÃa estado cuando acabábamos de conocerla. No habÃa molestias que no estuviera dispuesta a tomarse por mÃ, pero huelga decir que no le permità tomarse sino las mÃnimas posibles para satisfacer su amabilidad sin que se cansara.
Naturalmente, no era aquellos momentos para descuidar a mi Tutor, y naturalmente tampoco para descuidar a mi niña. Asà que estaba muy ocupada, lo cual celebraba; y en cuanto a Charley, las labores de aguja la absorbÃan totalmente: el enterrarse bajo grandes montones de labores (cestos enteros) y hacer un poco y pasar muchÃsimo tiempo mirando con sus ojazos redondos todo lo que habÃa que hacer, y convenciéndose de que todo lo iba a hacer ella, eran las grandes dignidades y alegrÃas de Charley.