Casa desolada
Casa desolada Para mayor honor del brillante y distinguido círculo, y además de Chesney Wold, se ha reparado el arco roto del puente del parque, y el agua, que ha vuelto a los límites que le corresponden y vuelve a correr graciosa bajo él, crea un bello espectáculo en la perspectiva que se ve desde la casa. El sol claro y frío entra por entre los árboles desnudos y contempla con aprobación cómo el viento cortante esparce las hojas y va secando el musgo. Resbala sobre el parque en pos de las sombras móviles de las nubes y las persigue, sin atraparlas, a todo lo largo del día. Mira por las ventanas y retoca los retratos ancestrales con estrías y manchas de luz, que los pintores nunca habían imaginado. De un lado a otro del retrato de Milady, encima de la gran repisa de la chimenea, arroja una ancha franja de luz en diagonal, de bastardía[38] que baja retorcida hasta el hogar y parece partirlo en dos.