Casa desolada
Casa desolada —En el arroyo —dice Phil—. Me encontró un sereno.
—O sea que a ti el ser un vagabundo te resultó algo natural desde el principio.
—Lo más natural del mundo —dice Phil—. ¡Buenas noches!
—Buenas noches, jefe.
Phil no puede irse directamente ni siquiera a la cama, sino que considera necesario recorrer dos lados de la galerÃa y después separarse de la pared para meterse en cama. El soldado, tras dar una vuelta o dos por la galerÃa, y contemplar la luna, ya visible por las claraboyas, va a su colchón por un camino más corto y también se acuesta.