Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad —¡SÃ! —respondió Will, posando las manos en los hombros de Troti—. Y quisiera que resultara ser casi tan buena amiga, si acaso es posible, como el amigo que he encontrado.
—¡Oh! —exclamó Troti—. ¡Por favor, tengan la bondad de tocar!
Al son de la música de la banda, las campanas y los instrumentos rudimentarios, todo a la vez, y mientras las campanas repicaban con vigor fuera, Troti, desplazando a Meg y a Richard a un segundo plano, sacó a bailar a la señora Chickenstalker, y ambos ejecutaron unos pasos que nunca antes se habÃan visto ni han vuelto a verse después, inspirados en su peculiar trote.