Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad 1
EL DON OTORGADO
Todo el mundo lo decía.
Nada más lejos de mi intención que afirmar que lo que todo el mundo dice sea verdad. Con frecuencia, todo el mundo tiene tantas probabilidades de estar en lo cierto como de equivocarse. A tenor de la experiencia, todo el mundo se ha equivocado tantas veces, y, en la mayoría de los casos, se ha tardado un tiempo tan largo y cansino en averiguar en qué medida, que su autoridad ha demostrado ser falible. Todo el mundo puede estar en lo cierto a veces, «pero esa no es la regla general», como el fantasma de Giles Scroggins asegura en la balada.
Esa espantosa palabra, «fantasma», me recuerda que debo proseguir.
Todo el mundo decía que parecía un hombre hechizado. En este caso, afirmaré que hasta ahí todo el mundo estaba en lo cierto. Lo parecía.
¿Quién podría haber visto sus mejillas huecas; sus brillantes ojos hundidos; su figura ataviada de negro, indefiniblemente siniestra, aunque fornida y proporcionada; su cabello entrecano y largo, como algas enmarañadas, sobre la cara…, como si a lo largo de toda su vida hubiese sido un blanco para los golpes y los envites de las honduras de la humanidad, sin decir que parecía un hombre hechizado?