David Copperfield
David Copperfield –Soy el apoderado y amigo del señor Wickfield –repuso Traddles, en un tono reposado de hombre de negocios–. Y tengo en mi bolsillo un poder suyo para representarle en cualquier asunto.
–Seguro que el viejo asno ha bebido hasta quedarse alelado –exclamó Uriah, más feo que nunca–, y le han arrancado ese documento de forma fraudulenta.
–En efecto, le han arrancado algunas cosas de forma fraudulenta –afirmó Traddles, sin perder la calma–; y usted lo sabe bien, señor Heep. Con su permiso, se lo preguntaremos al señor Micawber.
–¡Ury…! –empezó a decir la señora Heep con inquietud.
–Cállese, madre –replicó–; quien mucho habla, mucho yerra.
–Pero mi Ury…
–¿Quiere callarse, madre, y dejar el asunto en mis manos?