David Copperfield
David Copperfield Al bajar por la mañana, encontré a mi tÃa delante de la mesa del desayuno con el codo encima de la bandeja, tan sumida en profundas meditaciones que el agua de la tetera se habÃa desbordado y estaba empapando el mantel; mi llegada la sacó de su ensimismamiento. Estaba seguro de haber sido el objeto de sus reflexiones, y sentà más deseos que nunca de conocer sus planes para mÃ. Pero no me atrevà a expresar mi preocupación, por temor a ofenderla.
