David Copperfield
David Copperfield El señor Dick veneraba, asimismo, al doctor, a quien consideraba el más sutil y consumado filósofo de todos los tiempos. Transcurrió mucho tiempo antes de que dejara de dirigirse a él con la cabeza descubierta; e incluso después de haberse convertido en grandes amigos, y de haber paseado juntos durante horas por el patio –en la parte que nosotros llamábamos «El Paseo del Doctor»–, el señor Dick se quitaba el sombrero de vez en cuando, a fin de mostrar el respeto que sentía por la erudición y la sabiduría. Cómo empezó el doctor a leer algunos pasajes de su famoso diccionario en aquellos paseos, es algo que desconozco; quizá al principio tuviera la impresión de estar leyéndolos para sí mismo. Sin embargo, se convirtió también en algo habitual; y el señor Dick, que le escuchaba con el rostro resplandeciente de orgullo y de felicidad, creía en el fondo de su corazón que el diccionario era el libro más fascinante del mundo.