David Copperfield
David Copperfield ¡Mis dÃas escolares! ¡El deslizamiento silencioso de mi existencia, el paso invisible e inconsciente de la niñez a la juventud! Veamos si, al volver la vista atrás sobre aquella corriente de agua, hoy un cauce seco cubierto de hojas, encuentro algunas huellas que me permitan recordar cómo fluÃa.
Un momento… Me veo ocupando mi sitio en la catedral, a la que Ãbamos todos juntos los domingos por la mañana, después de reunirnos en el colegio con aquel fin. El olor a tierra, el aire sin sol, la sensación de estar a salvo del mundo, las notas del órgano resonando a través de las naves laterales y de las galerÃas de bóvedas blancas y negras, parecen alas que me devuelven a aquellos dÃas del pasado, en una especie de duermevela.
