David Copperfield
David Copperfield –La señorita Trotwood –señaló– es una mujer de gran firmeza, sin la menor duda, nada inclinada a ceder ante otras posturas. Admiro mucho su carácter, y quisiera felicitarle, Copperfield, por hallarse en el bando bueno. Las diferencias entre parientes son lamentables, pero al mismo tiempo tan corrientes, que lo más importante es elegir el bando bueno.
Supongo que con estas palabras se referÃa al bando que tenÃa el dinero.
–Se trata de un matrimonio de conveniencia, ¿no es as�
Le respondà que no sabÃa nada al respecto.
–¿De veras? –preguntó–. A juzgar por algunas frases que ha dejado escapar el señor Murdstone (lo que es habitual en esa clase de ocasiones) y por algunos comentarios de su hermana, yo dirÃa que se dispone a celebrar una boda muy ventajosa.
–¿Quiere usted decir que ella tiene dinero? –inquirÃ.
–Sà –contestó el señor Spenlow–. Eso he oÃdo. Y también belleza, según dicen.
–¿Y es muy joven?
–Acaba de cumplir su mayorÃa de edad –afirmó el señor Spenlow–. Tengo la impresión de que han esperado hasta ese momento para contraer matrimonio.
–¡Que el Señor se apiade de ella! –exclamó Peggotty.